La Compraventa Internacional de Mercaderías

Por José María Abascal Zamora

Profesor en la Universidad Iberoamericana y delegado de México ante la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (Uncitral).



     Los efectos prácticos son innumerables. Todos los días empresarios establecidos en Canadá , en México o en los Estados Unidos, envían o reciben pedidos. Muchas de esas operaciones de compraventa se convienen por medio de simples llamadas telefónicas y su ejecución, consistente en la remisión de las mercancías y pagos, se limita a acompañar los documentos usuales (facturas, etcétera). Esos casos forman mayoría y por lo general las partes no establecen cuál ser la ley aplicable. El resultado es que esos contratos quedan regulados por la Convención y no por las leyes domésticas sobre la compraventa.

     Esto ha sido así, en México, desde 1989, conforme a la Convención, ha ido entrando en vigor en los diferentes estados. Lo sorprendente es encontrar abogados que, incluso, lo ignoran. Eso pasa porque las leyes, cuando son nuevas, tardan bastante en ser bien conocidas; máxime cuando son internacionales.

     Lo que afirmé en el párrafo anterior para los países del TLC vale para todos los que est n en la Convención (Francia, Italia, etcétera. Según se dijo en una famosa sentencia arbitral, la mejor fuente para determinar cuales son los usos comerciales prevalecientes en el comercio internacional, es la Convención sobre la compraventa internacional de 1980. Y eso es cierto, porque sus disposiciones relativas a la celebración del contrato, y muchas otras, entre ellas las que se dan sobre obligaciones y derechos de las partes, consecuencias del incumplimiento del contrato, responsabilidad, deber de hacerse cargo de las mercancías, etcétera, recogen usos internacionales y soluciones uniformes que convienen a otros contratos diferentes de los de compraventa. La Convención sobre compraventa est dividida en cuatro partes. La primera trata del ámbito de aplicación y las disposiciones generales.

     La segunda se refiere a la formación de los contratos de compraventa internacional. La tercera a los derechos y obligaciones del vendedor y del comprados. La cuarta contiene las cláusulas generales típicas de las convenciones internacionales. Explicar la Convención es una tarea muy amplia (se manejar n sus temas particulares en futuras ocasiones).

     No obstante de ser una reglamentación muy completa, algunas compraventas quedan excluidas. No caen bajo el ámbito de aplicación de la Convención las compraventas de mercaderías compradas para uso personal, familiar o doméstico (de consumidores); también las realizadas en remates judiciales, las de valores, títulos, títulos de inversión, dinero, buques, embarcaciones, aerodeslizadores, aeronaves y electricidad.

     La Convención tampoco cubre toda la regulación del contrato; lo que es natural, dado lo difícil que es ponerse de acuerdo sobre un texto internacional uniforme. Ciertas cuestiones quedan reguladas por el derecho nacional aplicable; por ejemplo, las relativas a la responsabilidad del producto. Muchas estipulaciones importantes, como las que se ocupan de la transmisión del riesgo de las mercaderías durante el viaje, "quien las pierde si el barco que las transporta naufraga?, se regulan sólo para el caso de que las partes no las hayan previsto. De modo que las cláusulas del contrato son muy importantes. Hay algunas que son típicas y muy utilizadas en el comercio internacional; por ejemplo, los INCOTERMS de la CCI. El buen conocimiento de la Convención de compraventa y de los INCOTERMS, es una herramienta invaluable para operarla con toda eficiencia en el tráfico internacional de mercaderías.

|Regresar a Artículos |Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 |