EL ÁMBITO DE APLICACIÓN EN LA CONVENCIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE LOS CONTRATOS DE COMPRAVENTA INTERNACIONAL DE MERCADERÍAS

Por Diego Ricardo Galán Barrera.*


C. El ámbito material de aplicación de la Convención

      El ámbito material de aplicación (ratione materiae ) de la Convención está referido a los contratos de compraventa internacional de mercaderías .

      A continuación se examinarán esos específicos conceptos y otras materias relacionadas:

1. El contrato de compraventa
      El contrato de compraventa, a pesar de no hallarse definido en el texto de la Convención , consiste básicamente en transferir la propiedad de una cosa a cambio de un precio . No obstante, del contenido obligacional establecido tanto para el vendedor como para el comprador, específicamente de lo regulado por los artículos 30 y 53 , es posible realizar una exposición descriptiva acerca de lo que se puede entender como contrato de compraventa .

      En este orden de ideas, para la Convención, por el contrato de compraventa el vendedor se obliga a "…entregar las mercaderías, transmitir su propiedad y entregar cualesquiera documentos relacionados con aquéllas…" y el comprador se obliga a "…pagar el precio de las mercaderías y recibirlas en las condiciones establecidas…" .

      En la misma reglamentación convencional, en relación con la naturaleza del contrato de compraventa , se contemplan varias modalidades, a saber:

a. Los contratos de suministro de mercaderías que hayan de ser manufacturadas o producidas, en la medida en que la parte que las encarga no asuma la obligación de proporcionar una parte sustancial de los materiales necesarios para esa manufactura o producción .

b. Los contratos de compraventa y los contratos mixtos "…en los que exista una relación de compra y venta, y una de trabajo o prestación de servicios, siempre y cuando esta última no constituya la parte preponderante de las obligaciones del vendedor…" .

c. Los contratos de compraventa que impliquen el transporte de las mercaderías .

d. Los contratos de compraventa que estipulen entregas sucesivas de mercaderías .

      Puede apreciarse la amplitud de lo que, en un momento dado, podría entenderse como contrato de compraventa, toda vez que se pueden llegar a asimilar a él toda una variedad de negocios jurídicos de índole internacional que, en principio, pudieran no parecerlo.

      Finalmente, baste significar que el contrato de permuta no está previsto en el ámbito de aplicación de la Convención ni tampoco el de distribución internacional , ni la compraventa de software de aplicación , ni la venta de derechos de propiedad industrial .

2. La noción de mercaderías
      En vista que la Convención tampoco trae una definición del término 'mercaderías' , le ha correspondido a la doctrina internacional explicar que, jurídicamente, lo que debe entenderse por dicha expresión no es otra cosa que el concepto de bienes corporales muebles .

      Sin embargo, tal posición doctrinaria no deja de generar cierta controversia, especialmente cuando se trata de examinar ad. ex. la aplicabilidad de la Convención respecto de los contratos relativos a software .

      En efecto, la delimitación del contrato de compraventa a los bienes muebles corporales , excluye, por contera, su aplicación a las cosas incorporales dentro de las cuales se encuentra toda la amplia gama de la propiedad intelectual, en su dos vertientes, la propiedad industrial y los derechos de autor, enmarcándose en esta última categoría todo lo relacionado con el software y los contratos a él referidos.

      No obstante lo anteriormente expuesto, ha surgido una aproximación interpretativa de particular interés, consistente en hacer aplicable la Convención al software estándar que se encuentre incorporado en un diskette o en un disco (cd) , entendiendo que tales instrumentos son muebles corporales. Lo que definitivamente no estaría cubierto por la Convención es el software que se transmite electrónicamente, en la medida en que se lo hace asimilable a la electricidad, la cual está excluida expresamente en la letra f) del artículo 2.

3. La internacionalidad de los contratos de compraventa de mercaderías
      La internacionalidad en la Convención parte del supuesto de que los contratos de compraventa siempre estén vinculados a transacciones internacionales, toda vez que las transacciones internas se encuentran excluidas de dicha reglamentación.

      La internacionalidad del contrato no la delimita la presencia de cualquier elemento extranjero , ni el movimiento transnacional de mercaderías de una frontera a otra, ni cuando la oferta y la aceptación se hayan efectuado en territorios de Estados diferentes, ni cuando la entrega de las mercaderías haya de hacerse en el territorio de un Estado que no sea aquel dentro del cual se hayan efectuado los actos que constituyan la oferta y la aceptación .

      Por el contrario, para definir el carácter internacional de la transacción, la Convención adoptó un único y exclusivo criterio de carácter objetivo , determinado por el hecho de que los establecimientos de las partes, vendedor y comprador, se encuentren localizados en diferentes Estados .

4. El concepto de establecimiento
      A pesar de que la Convención tampoco define el concepto de establecimiento , es dable afirmar, de acuerdo con criterio unánime de la doctrina, que por él se entiende el lugar permanente y habitual donde el contratante desarrolla su actividad negocial , no pudiendo, entonces, alcanzar tal calificación la simple idea de una residencia temporal de un contratante durante el tiempo en el cual se verifique la negociación.

      Surge, además, ante la presencia de varios establecimientos de una de las partes, la lógica inquietud de saber cuál de ellos es aquél en donde tal contratante desarrolla su actividad. La Convención resuelve esta situación hipotética de establecimientos múltiples reglando en la letra a) del artículo 10 lo siguiente:

Artículo 10
A los efectos de la presente Convención:

      a) si una de las partes tiene más de un establecimiento, su establecimiento será el que guarde la relación más estrecha con el contrato y su cumplimiento, habida cuenta de las circunstancias conocidas o previstas por las partes en cualquier momento antes de la celebración del contrato o en el momento de su celebración;
...

      Los establecimientos de las partes, en todo caso, como ya se expresó, deben estar localizados en Estados distintos, circunstancia de la cual las partes deben ser conscientes, ya sea porque ello se derive del contrato, o de los tratos habidos entre ellas, o de cualquier tipo de información que se hayan revelado en cualquier instante previo a la celebración del contrato o incluso en el mismo momento de su celebración, tal como se prevé en el numeral 2) del artículo 1 de la Convención:

Artículo 1
2) No se tendrá en cuenta el hecho de que las partes tengan sus establecimientos en Estados diferentes cuando ello no resulte del contrato, ni de los tratos entre ellas, ni de información revelada por las partes en cualquier momento antes de la celebración del contrato o en el momento de su celebración.


5. Irrelevancia del criterio de la nacionalidad de las partes
      El criterio subjetivo de la nacionalidad de las partes no influye a los efectos de determinar la aplicación de la Convención , de acuerdo con lo establecido por el numeral 3) del artículo 1:

Artículo 1
3) A los efectos de determinar la aplicación de la presente Convención, no se tendrán en cuenta ni la nacionalidad de las partes…

     El vendedor y el comprador pueden ser oriundos de una misma nación y tener sus establecimientos situados en diferentes Estados, ad. ex. el vendedor colombiano cuyo establecimiento se sitúa en Colombia y el comprador colombiano con el establecimiento ubicado en Estados Unidos, caso en el cual aplicará la Convención si las partes no la hubieren excluido.

      Ahora bien, el vendedor y el comprador podrán ser extranjeros en el foro y tener sus establecimientos situados en él, ad. ex. el vendedor de nacionalidad española y el comprador de nacionalidad italiana, cuyos establecimientos están situados en Colombia. En este caso, el contrato de compraventa se tendrá como una transacción interna y serán aplicables los artículos 18 y 20 del Código Civil colombiano y demás disposiciones concordantes.

6. Irrelevancia del carácter civil o comercial de las partes o del contrato de compraventa internacional de mercaderías

      El carácter civil o comercial de las partes o del contrato de compraventa, que es un criterio objetivo , tampoco influye a los efectos de determinar la aplicación de la Convención.

Artículo 1
3) A los efectos de determinar la aplicación de la presente Convención, no se tendrán en cuenta…ni el carácter civil o comercial de las partes o del contrato.
...

7. Las compraventas excluidas
a. Compraventas a consumidores.
     Cuando el comprador compra una mercadería para su uso personal, familiar o doméstico , se considera que es un consumidor sujeto de protección de los regímenes especiales sobre el particular y, por lo tanto, al contrato celebrado no se le aplica la Convención.

     En efecto, las leyes de protección a los consumidores tienen un grado de imperatividad tan significativo, toda vez que las rige el concepto de orden público, que para la Convención no tenía sentido incluir disposiciones que riñeran o entraran en conflicto con el cometido proteccionista de aquéllas. Así pues, en la CNUDMI/UNCITRAL se decidió excluir tales compraventas del texto de la Convención.

     Cabe destacar una peculiaridad de la Convención respecto del régimen jurídico aplicable a los contratos de compraventa, por cuanto al mencionar expresamente que no se tiene en cuenta el carácter civil o mercantil de las partes o del contrato , de alguna manera distintiva su texto sí tiene un marcado tono mercantilista, lo cual constituye una seña característica de ella frente a los ordenamientos de los países de tradición neorromanista .

     Si bien es cierto que para la época en que se diseñó la Convención las compraventas internacionales de carácter personal, familiar o doméstico no tenían el auge que hoy llegan a tener (ad. ex. ventas a través de la red mundial), debe destacarse el hecho de que ella puede ser aplicable a tales compraventas, en la medida en que el vendedor pueda demostrar que al momento de la celebración del contrato o antes, no sabía o no tenía forma de saber que las mercaderías se compraban para tal uso .

     Surge un probema probatorio en el que la carga de la prueba es doble: de una parte, para el comprador, por cuanto debe acreditar que compró la mercadería para su uso personal, familiar o doméstico y, de otra parte, para el vendedor, ya que debe demostrar que no conocía ni pudo conocer el propósito del comprador antes o al celebrar el contrato.

     A continuación se transcribe la letra a) del artículo 2 de la Convención:

Artículo 2
La presente Convención no se aplicará a las compraventas:
a) De mercaderías compradas para uso personal, familiar o doméstico, salvo que el vendedor, en cualquier momento antes de la celebración del contrato o en el momento de su celebración, no hubiera tenido ni debiera haber tenido conocimiento de que las mercaderías se compraban para ese uso;


b. Compraventas por razón del procedimiento por el cual se llevan a cabo.
     La Convención excluye las compraventas en subastas y las judiciales , fundamentalmente porque son actos en los que la formación del contrato, la negociación misma, presenta connotaciones particulares. En las primeras "…El vendedor no sabrá quien es el comprador…hasta después de que la venta haya sido «adjudicada» al mejor postor…" . En las segundas, hay una manifiesta "…incapacidad de las partes para negociar los términos del contrato…" como consecuencia de la regulación especial a que están sometidas.

Artículo 2
La presente Convención no se aplicará a las compraventas:

b) En subastas;
c) Judiciales;


c. Compraventas por razón de la naturaleza del objeto del contrato.
     La letra d) del artículo 2 de la Convención, expresamente excluye de su aplicación las compraventas de valores mobiliarios , títulos o efectos de comercio y dinero , vale decir, instrumentos que exigen el pago de dinero o que incorporan derechos de contenido crediticio. Las versiones inglesa y francesa de la Convención reflejan la complejidad del proceso de uniformidad, puesto que en la primera, la expresión "goods" "…se refiere a a aquellos bienes que son corporales y muebles…" , mientras que en la segunda se utiliza el término "marchandises" englobando el concepto de "objets mobiliers corporels" que se empleaba en la misma versión de la Ley Uniforme sobre Compraventa Internacional (LUCI) de 1964 .

     La letra d) del artículo 2 de la Convención dispone:

Artículo 2
La presente Convención no se aplicará a las compraventas:

d) De valores mobiliarios, títulos o efectos de comercio y dinero;


d. Compraventas de determinados bienes.
     Explícitamente, la Convención indica en las letras e) y f) del artículo 2 algunos bienes cuyas compraventas no se les aplica la misma.

     Así, las compraventas de buques, embarcaciones, aerodeslizadores y aeronaves , sin importar su tonelaje, calado o tamaño, están absolutamente excluidas de la Convención, atendiendo al criterio de que en muchas legislaciones nacionales tales actos jurídicos están regulados por leyes especiales, ya porque se equiparen a inmuebles, ya porque al considerarse muebles se exija un registro especial, etc.

     De igual forma, la Convención no se aplica a la compraventa de electricidad , debido a la dificultad que encuentran algunas legislaciones para identificarla como una cosa corporal o incorporal. No obstante, las compraventas de gas no están excluidas, a pesar de que hubo una propuesta para que lo fueran .

Artículo 2
La presente Convención no se aplicará a las compraventas:


e) De buques, embarcaciones, aerodeslizadores y aeronaves;

f) De electricidad.

8. Asuntos excluidos
a. Los contratos de suministro de mercaderías que han de ser manufacturadas o producidas, en los que la parte que las encarga asume la obligación de proporcionar una parte sustancial de los materiales necesarios para esa manufactura o producción.

     La doctrina internacional ha entendido que para poder interpretar el alcance de la obligación del contratante que encarga las mercaderías (comprador), en cuanto hace a la sustancialidad de la parte de los materiales que provee para la manufactura, debe hacerse referencia es a su valor pecuniario y no a otra 'relación mensurable' , como lo sería el peso o el volumen de tales materiales.

      Establece el párrafo 1º del artículo 3 de la Convención lo que sigue:

Artículo 3
1. Se considerarán compraventas los contratos de suministro de mercaderías que hayan de ser manufacturadas o producidas, a menos que la parte que las encargue asuma la obligación de proporcionar una parte sustancial de los materiales necesarios paraesa manufactura o producción.

b. Los contratos en los que la parte principal de las obligaciones de la parte que proporciona las mercaderías consiste en suministrar mano de obra o prestar otros servicios.

      Al respecto, debe seguirse la misma regla señalada por la doctrina para el párrafo 1º del artículo 3 de la Convención, en cuanto que el criterio que debe regir la interpretación de lo 'principal' en el aporte de mano de obra u otros servicios (asistencia técnica, capacitación al personal, etc.) es el valor pecuniario de tales suministros. En la medida en que tales prestaciones fueren pecuniariamente más significativas que la prestación derivada del contrato de compraventa, la Convención no aplicará .

      Así lo señala el párrafo 2º del artículo 3 de la Convención:

Artículo 3

2. La presente Convención no se aplicará a los contratos en los que la parte principal de las obligaciones de la parte que proporcione las mercaderías consista en suministrar mano de obra o prestar otros servicios.

c. La responsabilidad del vendedor por la muerte o lesiones corporales causadas a una persona por las mercaderías vendidas.

      La Convención declina expresamente reglamentar estos especialísimos aspectos con el objeto que sean las normas internas las que se encarguen de estos tópicos referidos a la 'responsabilidad del producto' , las cuales, de ordinario, lo han enmarcado en el campo de la responsabilidad aquiliana .

      Al respecto reza el artículo 5 de la Convención lo siguiente:

Artículo 5
     La presente Convención no se aplicará a la responsabilidad del vendedor por la muerte o las lesiones corporales causadas a una persona por las mercaderías.


Introducción | Parte 1 | Parte 2 | Parte 3 | Bibliografía | Notas