Comentario a una Sentencia Mexicana
sobre la Convención de Viena de
Compraventa Internacional de Mercaderías
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Por Arnau Muriá Tuñón2


1. Introducción.

     El día catorce de Julio del año 2000, el Juez sexto de lo Civil, Licenciado Fernando Tovar Rodríguez de la ciudad de Tijuana acometió una tarea sin precedentes en el medio jurisdiccional mexicano. Al resolver el expediente 868/1999, se convirtió en el primer Juez mexicano3 conocido en dictar una sentencia sobre la Convención de las Naciones Unidas sobre Compraventa Internacional de Mercaderías celebrada en Viena4.

     El caso 868/1999 es un parteaguas para el derecho mexicano porque constituye el primer caso conocido de aplicación judicial de la Convención de Viena de Compraventa Internacional de Mercaderías en México, siendo el comercio internacional en general un área coto del arbitraje y de grandes compañías.

     Se trata de un caso curioso porque es comercio a relativamente pequeña escala, es un caso de lógica regional, casi de la misma área urbana, pero al ser una región separada por una frontera internacional se rige por esta convención5. Ello nos muestra que la CIM no sólo es un instrumento esotérico y coto privativo de grandes compañías y grandes despachos, sino que puede entrar en la práctica cotidiana de cualquier ciudad. Dada la lógica propia de las Californias como región económica; no será de extrañar que se den muchos más casos como éste.

     La resolución es en general acertada. Cabe reconocer en primer lugar a la valentía del juzgador, quien a diferencia de algunos funcionarios judiciales, cuando enfrentan casos sin precedentes; éste abordó el caso de manera decidida y no intentó darle carpetazo ni se obcecó a aplicar normas nacionales en perjuicio de las normas internacionales aplicables al caso.

     Por otro lado, como todo primer tratamiento jurídico que se otorga a materias novedosas la sentencia tiene ciertas cuestiones que podríamos calificar como desaciertos. Estamos conscientes de que los juzgadores mexicanos no suelen estar versados en este tipo de casos. Empero, nos damos cuenta también de que, los casos de comercio internacional se harán cada vez más frecuentes en los foros nacionales y creemos conveniente valorar esta primera sentencia para tratar de contribuir; con la modestia de nuestros alcances, a que las subsecuentes sentencias tengan una base jurídica más sólida.

     A continuación trataremos de analizar las cuestiones interesantes de dicha sentencia dentro y fuera del ámbito propio de la jurisdicción.


2. Cuestiones no intrínsecas a la Convención.
2.1. Indebida Motivación.

     Por lo que hace a los aciertos la sentencia se conduce de manera acertada con respecto a la apostilla, lo cual ya incide de suyo a una vigencia sociológica de dicho tratado. Y contribuye al mayor desarrollo del Derecho Internacional Privado6. Además, la resolución sustancial de los puntos litigiosos parece acertada

      Por el lado de los errores; en su Considerando IV la sentencia falla en cuanto a la motivación. Aunque menciona los presupuestos de Derecho, suele fallar en explicar como se aplican estos al caso concreto. Si bien esto es quizá negligible a cuestiones de explorado y sabido derecho nacional, consideramos que por lo que hace a un cuerpo jurídico de, hasta el momento, poco uso como la Convención de Viena debió de haberse hecho una motivación cuidadosa de cómo los presupuestos de hecho se acomodaban a las normas jurídicas de dicha convención.

      Esto podría acabar complicado la llegada a buen puerto de dicha sentencia, debido a un problema con la garantía de debido proceso consagrada en el artículo 14 Constitucional.

      Del mismo modo, quizá atribuible a la defectuosa tarea de motivación, encontramos que ciertas cuestiones se fundamentan indebidamente. Utilizando artículos de la Convención que no funcionan a tal efecto o utilizando de manera supletoria el Código de Comercio cuando éste no hace falta. De esto se hablará en abundancia más adelante.

2.2. No se justifica el Derecho Aplicable.

      La sentencia nunca justifica un presupuesto básico de derecho internacional privado como es, la elección del derecho aplicable, y no motiva7, porqué es aplicable la Convención de Viena. Creemos que esto es reprobable porque ello puede provocar la falta fundamento de mucho de la sentencia en sí.

     Sin embargo, sí hacemos un análisis operativo del Conflicto de Leyes, la CIM hubiera sido aplicable cualquiera que hubiera sido el Derecho aplicable, puesto que tanto México como Estados Unidos son parte. No obstante, dos o tres líneas diciendo que la CIM era aplicable, con fundamento en su artículo 1, porque tanto México como Estados Unidos son signatarios y que el lugar de negocios de las partes, estaban en Estados Unidos y México respectivamente hubieran hecho una sentencia menos atacable.

     De hecho, el juzgador, siendo el Derecho mexicano el aplicable, pudo haber aplicado la CIM aunque una de las partes estuviera en un Estado no parte porque al ratificar la CIM México no se acogió a la reserva permitida para el artículo 1(b), esto vuelve a poner en evidencia la necesidad de haber motivado la elección del Derecho Mexicano pues este permite la aplicación de la CIM erga omnes.


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