La Convención de Viena
Sobre los Contratos de Compraventa Internacional
de Mercaderías y el Derecho Mexicano.Estudio Comparativo(*)

Por Jorge Barrera Graf



     3. OBLIGACIONES DEL VENDEDOR

     El art. 2283 del C. Civ., impone tres obligaciones fundamentales al vendedor, entregar la cosa, garantizar su calidad, y responder por la evicción, el C. Co. también se refiere a dichas obligaciones, no siempre en forma expresa o directa, en los arts. 379, 383, y 384.

     En relación con las compraventas marítimas, la L.N. y C.M. de 1963, agrega como obligación del vendedor la remisión al comprador de los títulos representativos de la mercancía y de los "demás documentos indicados en el contrato o establecidos por los usos" (art. 210). Finalmente, la L.P.C., respecto a las operaciones que regula, o sea, actividades de producción, distribución o comercialización de bienes o prestación de servicios a consumidores (art, 2o.), establece una serie de obligaciones de publicidad y de garantía a cargo del vendedor, tendientes a proteger los intereses de aquéllos (art. 5o. y s. y 11 y s.). A tales obligaciones no me referiré por su carácter especial.(5)

     La Convención, a su vez, establece tres obligaciones a cargo del vendedor; entrega de la mercancía, de los documentos relacionados con ella, y transmisión de su propiedad. Entraré ahora al análisis de cada una.

     Primero. En relación con la entrega de la cosa, en forma expresa detallada y sistemática, la Convención regula los siguientes hechos, a diferencia de nuestra legislación que en algunos casos es omisa, en otros incompleta, y en otros más contiene reglas dispersas y poco satisfactorias respecto al comercio internacional:

     a) Lugar de entrega

     Que será el establecimiento que tenga el vendedor en el momento de la celebración del contrato (art. 31 inc. c), con las siguientes excepciones: que otro lugar se indique en el contrato (ex-arts. 6 y 30); que éste implique un transporte, en cuyo caso la cosa debe entregarse al porteador; o en fin, que se trate de una mercancía indeterminada, de un género, o de una cosa que haya de producirse en el futuro, en cuyos supuestos, el lugar de entrega es aquel en que ella se encuentre [art. 31 incisos a) y b) ].

     En nuestro derecho civil, la única regla en materia de compraventas es la del art. 2291 del C. Civ., según la cual, cuando no se estipula en el contrato el lugar de entrega, ésta se efectúa donde la cosa se encontrara en la época en que se vendió. Otra disposición contiene el Código respecto al pago y cumplimiento de obligaciones en general; la del art. 2082, que para el supuesto anterior de que el contrato no indique el lugar de entrega, establece que debe hacerse en el domicilio del deudor, salvo que "lo contrario se desprenda de las circunstancias, de la naturaleza de la obligación o de la Ley". Se trata, como se ve, de dos principios diferentes, el lugar en que se vendió la cosa, según la primera norma; el domicilio del deudor en el segundo caso. Debe prevalecer la regla especialmente aplicable al contrato de compraventa, que es la del art. 2291, sobre la regla general en materia de obligaciones del art 2082; pero ambas, más aquélla que ésta, resultan ambiguas e inconvenientes para el tráfico internacional.

     Tratándose de compraventas mercantiles y no civiles, como sería la inmensa mayoría de las internacionales, el art. 86 del C. Co. indica que a falta de pago, la obligación debe cumplirse en el lugar que según la naturaleza del negocio, o de la intención de las partes, deba considerarse el adecuado al efecto, ya sea por consentimiento de aquéllas (!), o bien por arbitrio judicial; principio éste que en lugar de solucionar cualquier problema lo dificulta y lo vuelve más confuso.

     Por último, respecto a las compraventas marítimas, la L.N. y C.M. recoge principios adoptados en el comercio internacional (en los llamados INCOTERMS) respecto a ventas LAB ó FOB, art. 213,(6) LAB ó FAS (art. 215),(7) y la CSF ó CIF (art. 217 fr. I y 218).(8) Estos principios y su regulación a base de usos y prácticas internacionales y uniformes, se reconocen en la Convención, pero no se regulan específicamente (arts. 7, 9 y 22 pfo. 2).

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