La Convención de Viena
Sobre los Contratos de Compraventa Internacional
de Mercaderías y el Derecho Mexicano.Estudio Comparativo(*)

Por Jorge Barrera Graf



     b) Fecha de entrega En primer lugar, como siempre, rige el pacto según la Convención (y nuestro derecho, C. Civ., art. 2079 y C. Co. art. 86); si éste es omiso, la entrega debe hacerse "dentro de un plazo razonable a partir de la celebración del contrato" (art. 33).

     Ni el C. Civ., ni el de Comercio, al reglamentar la compraventa, establecen regla alguna en caso de silencio del contrato; sí la fijan al tratar, el C. Civ. del "cumplimiento de obligaciones" y el C. Co. de los "contratos mercantiles en general". Aquél, dice que el pago (entrega de la cosa) "no podrá exigirlo (el acreedor) sino después de los treinta días siguientes a la interpelación que se le haga (art. 2080); la regla del C. Co. es distinta: la obligación de entrega será exigible "a los diez días después de contraída, si sólo produjere acción ordinaria y al día inmediato si llevare aparejada ejecución (art. 83)". Los dos principios resultan impropios, obviamente, de compraventas entre países distintos. En cambio, la regla de la Convención, aunque introduce el concepto de lo razonable, un tanto subjetivo y poco explorado entre nosotros, es flexible, en cuanto que puede ser aplicado a las diferentes clases de compraventa que se celebren y a circunstancias variables en los distintos casos.

     c) Cosa que debe entregarse

     El vendedor deberá entregar una mercadería que sea conforme a la cantidad, calidad y tipo previstos en el contrato y que esté envasada o embalada de la manera estipulada en él, según preceptúa el art. 35 párrafo I de la Convención. Así pues, la conformidad de la cosa, de acuerdo con este Ordenamiento, es una obligación a cargo del vendedor, que deriva de su obligación de entrega.

     El mismo precepto de la Convención enumera los casos en que se cumple con la obligación de entregar la mercancía de conformidad con el contrato, salvo pacto en contrario; a saber: 1) cuando la cosa sea "apta para los usos a que ordinariamente se destinen mercaderías del mismo tipo"; 2) cuando se "preste a cualquier uso especial que se haya hecho saber al vendedor al momento de la celebración del contrato"; 3) que tenga las calidades de la muestra o modelo que el vendedor haya presentado al comprador, y 4) que esté empacada de la manera acostumbrada para la mercancía de que se trate.

     A la obligación del vendedor de entregar la mercancía conforme a la cantidad, calidad y tipo pactado, corresponde el derecho del comprador de examinarla (art. 38 de la Convención); y a su vez, su obligación de poner en conocimiento del vendedor las faltas de conformidad dentro de un plazo razonable, a partir de su descubrimiento, pero no después de dos años contados a partir de la fecha de entrega; a menos que se le haya convenido un periodo distinto de garantía (art. 39).

     Por otra parte, la cosa que debe entregar el vendedor, debe estar libre de cualesquier derechos o pretensiones de tercero, salvo los que estén basados en la propiedad industrial o intelectual (art. 39); y aun libre de éstos, cuando esos derechos y pretensiones debieran haber sido conocidos por el vendedor al celebrarse el contrato (arts. 41 y 42).

     ¿Cómo regula nuestro derecho estos principios?

     Que la cosa objeto del contrato sea conforme al pacto, no se establece como una obligación expresa del vendedor.- Se desprende, de acuerdo con nuestra tradición, de la fr. II del art. 2283 C. Civ., cuando fija la obligación de "garantizar las calidades de la cosa"; y en la legislación mercantil, pudiera desprenderse de una interpretación analógica del párrafo segundo del art. 373 C. Co., que para el caso "de desavenencia entre los contratantes", en las compraventas sobre muestras o calidades, ordena que dos o tres comerciantes resuelvan sobre la conformidad e inconformidad de las mercancías.- Por último, en la L.P.C. dicha obligación deriva, también indirectamente, de la responsabilidad por incumplimiento del contrato en que incurre el vendedor en los distintos supuestos de los arts. 31 y 32.

     La obligación de garantía entre nosotros, como en el derecho continental europeo, protege contra defectos de calidad, cantidad y tipo; por vicios ocultos; por transmisión de una cosa distinta -aliud pro alio-; por falta de adecuación de la cosa en el caso de ventas de géneros; así como al fijar el deber de saneamiento en los casos de evicción; o sea, que en nuestro sistema, la obligación de garantía a cargo del vendedor comprende las distintas hipótesis que en la Convención se cubren a través de la obligación general de que la cosa sea conforme a lo pactado o a la finalidad a que esté destinada. La diferencia principal entre ambos sistemas estriba en que mientras en la Convención, la materia está sistematizada, en el derecho positivo mexicano se halla dispersa en distintas leyes y en diferentes partes del C. Co.

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