La Convención de Viena
Sobre los Contratos de Compraventa Internacional
de Mercaderías y el Derecho Mexicano.Estudio Comparativo(*)

Por Jorge Barrera Graf



     Por lo que se refiere a la exoneración, la imposibilidad de cumplir no la prevé nuestro Código de manera especial; sería consecuencia de un principio general, ad imposibilia nemo obligatur, el cual si tiene varias aplicaciones (v.gr. arts. 2111: "nadie está obligado al caso fortuito sino cuando ha dado causa o contribuido a él: 1968, 1943).

     Sexta. La acción de rescisión en la Convención se basa en un incumplimiento que sea esencial (arts. 49-1-a y 64-1-a); es decir, que "cause a la otra parte un perjuicio tal que la prive sustancialmente de lo que tenía derecho a esperar en virtud del contrato, salvo que la parte que haya incumplido no hubiera previsto ni hubiera habido razón para que previera tal resultado, y que una persona razonable de la misma condición no la hubiera previsto en igual situación";(23) en cambio, si el incumplimiento no fuera esencial, no provocaría rescisión, sino sólo la acción de cumplimiento y daños y perjuicios. La fórmula, que inclusive procede en contratos que establezcan entregas sucesivas de mercaderías (art. 78), es injusta y puede resultar inicua; favorece al que no cumple, porque sería a cargo de la parte inocente probar que aquél previó o tuvo razones para prever el perjuicio sustancial que éste habría de sufrir por el incumplimiento.

     El derecho patrio, lamentablemente, no distingue si el incumplimiento es esencial o no; cualquiera que sea, e independientemente del daño o perjuicio que cause, daría lugar a la acción rescisoria, y por supuesto, a la de cumplimiento y en ambos casos a daños y perjuicios; y es también omiso respecto a los contratos de venta que establezcan entregas sucesivas, como sucede con el contrato del suministro. En contra de la acción de rescisión que se basara en un incumplimiento nimio o baladí, se podría oponer cuando más la excepción del dolo o mala fe del actor.

     El derecho a la resolución del contrato se pierde para el comprador, según el art. 82 de la Convención, cuando le sea imposible restituir las mercaderías "en un estado sustancialmente idéntico, a aquél en que las hubiera recibido", salvo que la imposibilidad sea debida a un acto o a una omisión del propio comprador, que la mercancía haya perecido al ser examinada por el comprador; que se haya vendido, o en fin, que el comprador la haya consumido o transformado. En cambio, tiene derecho a reducir el precio - actio quanti minoris- si la mercancía no es conforme al contrato, a no ser que el vendedor subsane cualquier incumplimiento de sus obligaciones (art. 50).

     En el derecho mexicano, sólo para el caso de ciertos vicios ocultos de la cosa, el C. Civ. concede al comprador el derecho de rescisión del contrato y pago de los gastos que hubiera hecho, o bien, el de rebajar una cantidad proporcionada del precio a juicio de peritos (art. 2144); y fija un breve plazo de prescripción de esas acciones, de seis meses, a partir de la entrega de la cosa (art. 2149). Por lo que se refiere a la restitución de la mercancía, se aplicaría el art. 465 del C.P.C del D. F.; y tal vez de su interpretación se llegaran a admitir los temperamentos que para el ejercicio de la acción rescisoria prevé el art. 82 pfo. 2 de la Convención.

     El art. 34 in fine de nuestra L.P.C. dispone que las acciones del consumidor (de daños y perjuicios, reparación gratuita del bien y cuando ello no sea posible, de su reposición; o de no ser posible ni la una ni la otra, la devolución de la cantidad pagada), no proceden, "si el producto ha sufrido un deterioro esencial, irreparable y grave por causas atribuibles al consumidor".

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