La Convención de Viena
Sobre los Contratos de Compraventa Internacional
de Mercaderías y el Derecho Mexicano.Estudio Comparativo(*)

Por Jorge Barrera Graf



     7. TRASMISION DEL RIESGO

     Como ya decíamos, para la transmisión de los riesgos del vendedor al comprador, en los casos en que la mercancía objeto de la compraventa, perezca o sufra daños o menoscabos como consecuencia de caso fortuito o de fuerza mayor, la Convención distingue las compraventas que impliquen transporte de la mercadería (arts. 67 y 68), de las que no lo impliquen (art. 69). En aquel caso, "si el vendedor no está obligado a entregarlas en un lugar determinado", el riesgo se transmitirá al comprador "en el momento en que las mercaderías se pongan en poder del primer porteador para que las transporte al comprador" (art. 67 pfo. 1); en el segundo caso, la transmisión del riesgo al comprador se realiza "cuando éste se hace cargo de las mercaderías, o si no lo hace a su debido tiempo, desde el momento en que... se pongan a su disposición" (art. 69 pfo. 1).

     Nuestro C. Co., art. 377, para las compraventas mercantiles sienta la misma regla de este art. 69: "las pérdidas, daños y menoscabos, que sobrevinieren a las mercaderías vendidas serán por cuenta del comprador, si ya le hubieran sido entregadas real, jurídica o virtualmente, y si no... serán por cuenta del vendedor". En cambio, para las compraventas civiles, la transmisión del riesgo es concomitante con la transmisión de la propiedad (arts. 2017 fr. V, y 2022), la cual opera por el acuerdo de voluntades (art. 2248), sin que se requiera la tradición de la cosa (art. 2249).

     Por otra parte, cuando el contrato de compraventa va acompañado de documentos, el artículo 67 de la Convención, dispone que el riesgo no se trasmitirá al comprador hasta que las mercaderías estén claramente identificadas... mediante los documentos de expedición..."; y el art. 68: "el riesgo será asumido por el comprador desde el momento en que las mercaderías se hayan puesto en poder del porteador que haya expedido los documentos que acrediten el transporte".

     Entre nosotros, el principio del art. 68 de la Convención corresponde al 212 de la L.N. y C.M., que aunque sólo se refiere al transporte marítimo (en el que nació y al que se aplica casi exclusivamente el principio del stoppage in transitu, sin duda alguna que también se aplica al terrestre. En cambio, el principio del art. 67 no está consagrado expresamente en derecho mexicano, y dado que los títulos representativos de las mercancías, como son el conocimiento de embarque y la carta de porte, conceden a su tenedor (que en el caso sería el vendedor, sí está autorizado a retenerlos) "el derecho exclusivo de disposición"; y sobre todo, dado que la reivindicación de la mercadería y cualquier "vínculo" sobre el derecho de disposición de ésta, requiere la tenencia de los títulos (arts. 19 y 20 LTOC) y la legitimación del tenedor, parecería que, contrariamente a la Convención, los riesgos no se trasmiten al comprador, sino que quedan a cargo del vendedor mientras conserve aquéllas. Es dudoso que así sea, y en lo personal me inclino a pensar que sí habría transmisión de los riesgos al comprador, dado el supuesto de la norma de la Convención de que la retención de los títulos se deba a una autorización concedida por éste, pero, obviamente, es mejor un texto expreso que una interpretación cuestionable de nuestro sistema interno.

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