Una Compraventa Internacional, el Caso Cinema Exótica

Por José María Abascal Zamora

Profesor en la Universidad Iberoamericana y delegado de México ante la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (Uncitral).

Publicado en El Financiero 15 de Junio de 1994



     Un método usual de explicar el derecho del comercio internacional es el del análisis de casos concretos. A finales de mayo pasado, en la Universidad de Fordham en Nueva York, tuvo lugar un foro organizado conjuntamente por dicha universidad, la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL) y por la Unión Internationale des Avocats, para el estudio de diversos textos legales emanados de la UNCITRAL. En ese foro se simuló un arbitraje sobre un caso presentado por un abogado neoyorquino, Michael Sher, y un profesor de la Universidad Metodista del Sur (Southern Methodist University), Peter Winship. El caso, no obstante ser hipotético, describe circunstancias y errores que frecuentemente ocurren y que dan lugar a disputas internacionales.

     Cinema Ex¢tica SA (Exótica) explota salas de cine en Equitoria, un país hipotético. Para extender su negocio de espectáculos, Exótica decidió operar salas de videojuegos. Para ello necesita adquirir m quinas de juego y programas "de acción".

     En noviembre de 1993, Exótica se puso en contacto con Core Entertainment, Inc. (Core), una compañía de exportaciones e importaciones. Carmen O'Connell, gerente general de Exótica llamó por teléfono a Ben Apple, el presidente de Core. Durante esta conversación se pusieron de acuerdo en que Core vendería a Exótica mil 200 unidades de proyección de video cargadas de videojuegos. Las unidades serían enviadas "CIF Puerto de Salvación, Equitoria", en tres lotes iguales, dentro de un periodo de nueve meses; la primera remisión ser¡a dentro de los tres meses siguientes al 1 de enero de 1994. El precio por unidad lo determinarían al ofrecerse cada remisión; pero en ningún momento sería menos de US $4,000 ni m s de $4,400 por unidad. Una vez que el precio fuera determinado por cada lote, Exótica haría una transferencia de fondos por el precio, dentro de los tres siguientes días hábiles, a la cuenta de Core, en el Sunflower State Bank de Nueva York. Por cada unidad que no cumpliera con las especificaciones técnicas después de la instalación, Core se obligó a pagar US $1,000 como liquidación de daños y perjuicios.

     Cualquier disputa sería sometida al arbitraje ad hoc en Nueva York, conforme al reglamento de UNCITRAL, ante un tribunal de tres árbitros no después de que hubieren transcurrido 90 días contados a partir de que surgiera una reclamación.

     En noviembre 15 de 1993, la señora O'Connel envió una carta confirmando el acuerdo. La carta reprodujo los términos arriba relatados, excepto que en ella se indica que el precio por unidad es de $4,000. Cuando la carta arribó a su destino, la secretaria del señor Apple, sin enseñarla a su jefe, la archivó. Durante la última semana de diciembre de 1993 el señor Apple asistió a una feria comercial en Londres, donde le gustó la alta calidad del equipo de videojuego y programas "de acción", manufacturados por Henri Richard et Cie ("Richard") de Caen, Francia. En nombre de Core, el señor Apple celebró por escrito un contrato con Richard para la compra de mil 200 m quinas cargadas con "adecuados programas de acción". Richard convino en enviar los equipos "CIF (Incoterms 90) Puerto de Salvación" en tres lotes iguales durante un periodo de nueve meses, con Cherburgo, Francia, como puerto de embarque. El precio fue de US $3,400 por unidad. El pago se haría por medio de una carta de crédito emitida por el banco de Core en Nueva York y confirmada por el banco de Richard en Caen. Cualquier disputa sería sometida al arbitraje ad hoc ante un tribunal de tres árbitros sin que se hubiera especificado el lugar en donde se realizaría. Richard fabricó las primeras 400 unidades, las cargó en dos contenedores y envió estos sellados, por camión, al puerto de Cherburgo, en donde arribaron en enero 5 de 1994. Mientras estaban en custodia en una terminal de transporte, personas desconocidas rompieron uno de los contenedores, se robaron 60 unidades y volvieron a sellar el contenedor. Tres días después, sin notar la diferencia de peso de los contenedores, un agente del porteador los cargó en el barco SS Del Sud, para su transporte a Equitoria. El porteador emitió un conocimiento de embarque a la orden de Richard en el que se describió la carga como "2 contenedores que se dice contienen equipo de videojuego".

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